alberto

Estáis a punto de asistir al nacimiento de un nuevo estilo pictórico, ¿no estáis nerviosos? Puede que algún día os sentéis con vuestros nietos y presumáis de haber estado presentes en ese acontecimiento. El nuevo estilo se llamará IMPERSONALISMO y un servidor es el claro exponente de dicho movimiento.

No vais a encontrar grandes discursos filosóficos justificándolo: ni críticos de arte tirándose de los pelos ante la provocación a la que están siendo sometidos: tampoco vais a poder leer críticas maravillosas de “iluminados” que se anticipan 20 años a su tiempo y consiguen ver un diamante en bruto donde el común de los mortales ven a un pelagatos. Os vais a encontrar a un diseñador gráfico, apasionado del arte con mayúsculas, que en sus ratos libres le da por pintar. Así de simple.

Al ver esta muestra de mi obra, comprobaréis que sobre todo hay diversión, lenguaje plástico puro, poemas visuales, color o ausencia de color objetos, líneas, manchas o símbolos.

Os muestro el juego de un niño grande que se lo pasa genial pintando, el

fruto de unos años de libertad creativa, donde en la soledad de mi estudio apilo objetos que luego pego y rompo: deconstruyendo a veces la realidad y tanta moda culinaria donde todo plato se separa de su estructura. para luego

recomponerlo en el paladar. Yo deconstruyo el soporte, lo trituro y lo muestro tal y como es: un objeto inerte en fase de descomposición. Existe una clara inspiración en los “Ready Mades” de Marcel Duchamp o en el informalismo de Tapies: maestros que otorgan al objeto cotidiano una entidad y un discurso autónomo, descontextualizándolo y asistiendo así, a un nuevo significado insólito del mismo.

En la otra serie, llamada “raíces medicinales” me inspiré en las formas sinuosas que toman las raíces de los arboles cuando estas afloran a la superficie por desniveles del terreno o porque una tormenta de agua las haya dejado al descubierto. Esquematizando simplificando estas formas, me dio como resultado esta serie, que luego encuadré en unos fondos de color de código “Pantone” pero sustituyendo el nombre de la marca por distintos medicamentos que a todos nos resultarán familiares, y que tienen su origen en productos de la naturaleza, pero sintetizados en laboratorios.

Esta explicación es por si necesitáis alguna “ayuda” para entender la obra, pero que sin ella, sé que podéis disfrutar o padecer exactamente igual esta pequeña performance visual que contempláis.

El resto de los cuadros son obras “libres” que hago con un sentido completamente autónomo de la composición y que me apetecía en un momento dado realizar. Son autónomas de estilo, de concepto, por eso me resultaron muy divertidas de realizar.

Solo se asemejan unas a otras en el formato.

Ahora ya sabéis porqué he llamado al nuevo “movimiento” IMPERSONALISMO

Porque hago lo que me divierte, sin estar prisionero de ninguna corriente pictórica, porque no quiero pasarme demasiado tiempo haciendo el mismo cuadro una y otra vez y cambiándole el color o la forma, porque me aburre lo repetitivo, las factorías del arte, los pintores “trascendentes” y porque espero seguir divirtiéndome contemplando a los verdaderos genios de la pintura a ver si se me pega algo.

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